
Llevamos años dando por muerta a Europa. Todos mirando a Estados Unidos con los ojos brillantes por culpa de la inteligencia artificial. Normal. Es lo lógico. Si miras las noticias de la bolsa a diario, parece que fuera de California no hay absolutamente nada que valga la pena comprar. Pero espera un momento. Europa sigue viva. Tiene bolsos carísimos, pastillas para el dolor de cabeza, fábricas de coches y bancos. Muchos bancos. Cosas súper aburridas que dan dinero a espuertas todos los días.
Y cuando quieres comprar Europa de golpe, te encuentras con dos opciones gigantes que la gente confunde todo el rato.
El club VIP cerrado (Euro Stoxx 50)
Si pones tu pasta en un ETF del Euro Stoxx 50 estás comprando a las cincuenta empresas más gordas de los países que usan el euro. Cincuenta. Solo cincuenta. Y ojo con esto porque te dejas fuera a monstruos gigantescos de la economía. Dejas fuera a los suizos con sus farmacéuticas y dejas fuera a los ingleses por completo. Lo que tienes aquí dentro es lujo a punta de pala con los franceses vendiendo bolsos a precio de oro en Asia, tienes bancos tradicionales y tienes empresas industriales de las de toda la vida. Todo muy concentrado. Muy concentrado en las mismas cosas.
El cajón inmenso (MSCI Europe)
Luego tienes el MSCI Europe. Esto es otra historia. Otra historia completamente distinta. Aquí meten a cientos y cientos de empresas de un montón de países diferentes y les da exactamente igual la moneda que usen para pagar sus facturas a fin de mes. Entran las empresas suizas gigantes como Roche o Novartis que facturan una salvajada. Entran las petroleras de Londres. Entra Nestlé. Es una cesta gigantesca que reparte el riesgo muchísimo mejor para que no dependas únicamente de que a cuatro bancos alemanes o tres marcas de ropa francesas les vaya bien el año que viene.
¿Tiene sentido comprar Europa hoy?
¿Por qué narices querría alguien meter su dinero en el viejo continente cuando los americanos tienen a Microsoft y a Nvidia imprimiendo billetes por segundo? Pues por una cosa muy tonta que a la gente se le olvida. El precio. Literalmente el precio.
Europa ahora mismo está baratísima si la comparas con la locura total que cuestan las acciones ahora mismo en Wall Street. Baratísima. Todo el mundo quiere tecnología americana y por eso la pagan a precio de oro, dejando a las empresas europeas tiradas de precio porque nadie les hace caso. Nadie las quiere. Y encima aquí en Europa hay una cultura bestial de pagar dividendos al accionista. Te pagan un buen pico todos los puñeteros años en efectivo constante y sonante en tu cuenta solo por tener las acciones ahí guardadas muertas de risa.
Al final es cuestión de no jugártelo absolutamente todo a la misma carta. Todo el mundo sabe que la tecnología de Estados Unidos tira del carro del mundo hoy. Eso está clarísimo. Clarísimo. Pero tener una parte de tus ahorros metida en Europa comprando empresas pesadas y aburridas que fabrican las cosas reales que usamos todos los santos días… pues oye, te salva la cartera el día que a Silicon Valley le da un resfriado y la tecnología se desploma de golpe.
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