
Mucha gente se lía bastante cuando tiene que elegir entre un ETF y un fondo indexado normal porque al final del día los dos hacen prácticamente lo mismo que es copiar a un mercado entero para que no tengas que estar tú eligiendo acciones sueltas una por una con el riesgo enorme que eso tiene. Hacen lo mismo. Compran todo el paquete de golpe. La diferencia de verdad está en cómo los compras y en cómo se pagan los impuestos después.
El tema de comprar y vender
Con un ETF tú operas exactamente igual que si estuvieras comprando acciones de la bolsa normal y corriente. Abres el móvil a las doce del mediodía y ves el precio cambiando en ese mismo momento exacto en la pantalla y si le das al botón de comprar lo compras a ese precio concreto. Ya está. Un fondo indexado tradicional funciona distinto porque tú mandas la orden de compra o de venta por la mañana y no tienes ni idea del precio real que vas a pagar hasta que cierra el mercado por la noche y el banco hace los cálculos de lo que vale todo junto. Cero control sobre el precio exacto del momento. Cero.
La jugada de los impuestos
Aquí está la diferencia enorme que hace que los fondos indexados ganen por goleada a los ETF para muchísima gente. Si tú tienes un ETF y quieres cambiar tu dinero a otro ETF distinto porque te has cansado o porque prefieres otra cosa de repente, tienes que vender el primero por fuerza. Al vender pagas impuestos a Hacienda por las ganancias que hayas tenido. Sí o sí. Con un fondo indexado tradicional puedes coger todo tu dinero y pasarlo directamente a otro fondo indexado diferente haciendo un traspaso y no pagas absolutamente nada de impuestos a Hacienda por hacer ese cambio. Nada de nada. El dinero pasa de uno a otro y sigue creciendo todo entero sin que Hacienda te quite un trozo por el camino.
Comisiones por meter dinero
Los bancos y los brókers te van a cobrar una comisión fija de compraventa casi siempre que compras o vendes un ETF porque repito que funciona como comprar acciones en bolsa. Si vas a meter cien eurillos cada mes, que el banco te cobre tres o cuatro euros de comisión cada vez que haces un ingreso te destroza la rentabilidad por completo porque te están quitando mucho porcentaje de golpe. Un desastre total. Los fondos indexados no suelen cobrar esa comisión extra por ir metiendo dinero nuevo cada mes, así que son mil veces mejores si tu idea es ir metiendo poco a poco parte de tu sueldo de forma automática sin que el banco te quite un pellizco por la cara cada vez que haces una transferencia.
Al final si tienes pensado hacer aportaciones pequeñas todos los meses y quieres aprovechar la ventaja de poder saltar de un fondo a otro sin pasar por la caja de Hacienda en ese momento, el fondo indexado tradicional es lo que tiene mucho más sentido para tu bolsillo a largo plazo. El ETF déjalo solo para cuando quieras hacer operaciones de comprar y vender sabiendo el precio al segundo o si quieres invertir en sectores muy raros y específicos donde no existen fondos indexados normales.