
Que levante la mano el que no haya visto un ETF apalancado x3 y haya pensado que se iba a forrar en un par de días. Todos lo hemos hecho. Todos. Ves que el mercado normal sube un mísero uno por ciento y tu cuenta sube un tres por ciento de golpe. Magia. O eso te crees tú al principio. Porque la cruda realidad es que te van a pelar la cuenta entera como los aguantes más de unas pocas semanas.
El truco sucio que casi nadie te cuenta de estos cacharros es que se reinician cada día. Cada maldito día. El objetivo que tienen de darte el doble o el triple de rentabilidad funciona única y exclusivamente para el mercado de ese día en concreto. Desde que abre la bolsa hasta que cierra y punto. Si los dejas ahí guardados a largo plazo te vas a comer el decaimiento de la volatilidad con patatas.
Vamos a echar unos números rápidos de barra de bar que es como se entienden estas cosas.
Tienes cien pavos. Cien euros clavados metidos en tu ETF x3. Imagínate que un martes el mercado normal tiene un día horrible y cae un diez por ciento de golpe. Pues tu fondo apalancado se pega un guantazo monumental del treinta por ciento. Te quedas con setenta euros en la pantalla. Setenta.
Al día siguiente sale el sol en las noticias. El mercado normal sube un poco más de un once por ciento para recuperar exactamente lo que perdió el día anterior y quedarse a pre. Vuelve a la casilla de salida como si no hubiera pasado absolutamente nada. ¿Y qué pasa con tu dinero? Pues que tu ETF sube el triple, claro que sí. Sube un treinta y tres por ciento. Pero un treinta y tres por ciento de los setenta euros que te quedaban son veintitrés pavos de ganancia. Sumas los dos y acabas con noventa y tres euros totales en la cuenta.
El mercado general no se ha movido del sitio en dos días enteros y tú acabas de palmar siete euros por toda la cara. Siete euros menos. Por estar quieto.
Esta picadora de carne constante funciona exactamente igual para los ETFs inversos que la gente usa para apostar a que la economía se va al garete. Cuando la bolsa va dando botes para arriba y para abajo, que por cierto es lo que hace casi siempre, este efecto matemático asqueroso te va limando el capital. Te lo va limando poco a poco. Pasa el tiempo y de repente resulta que el índice principal está en el mismo sitio que estaba hace seis meses pero tú has perdido la mitad de tus ahorros por el camino.
Para jugar un rato un día suelto que tienes clarísimo que la bolsa va a volar o se va a estrellar, vale. Para hacer el cafre un rato sirven. Pero coger tu pasta y meterla en un apalancado para olvidarte de ella diez años pensando en comprarte una casa es un suicidio. Un suicidio. Te vas a quedar a cero rapidísimo. Huye de estas cosas si vas a largo plazo. Huye.
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